Background and considerations for architecture and sculpture in public spaces: Overview

Background and considerations for architecture and sculpture in public spaces

Carlos Rodal

Urbis amatorem . . .

I. Overview

The period following the French Revolution saw the emergence of the concept of the city as an expression of Enlightenment ideals: a pluralistic and open organization, where citizens were to have voice and vote in urban planning, rebuilding, and improvement decisions 1. The advance of science and of industry based on new technologies, such as prefabricated modules and reinforced concrete and steel structures, set the stage for an unprecedented surge of creative activity and established a new relationship with the arts. A similar phenomenon occurred in architecture and civil engineering, giving rise to urbanism, or the science of the city. The public spaces that are created as architecture interacts mutually with sculpture and painting —the plastic arts— represent, in essence, the culminating achievement of public art. Furthermore, that interrelationship not only functions as a work of art, but also contributes to culture as it extends an invitation to reflect, to contemplate, and to take delight in the environment. Such spaces are the symbolic expression, shared among the community as a whole, of the ability to form interpersonal and social relationships that are indispensable to the development of that community.

Their social function is to facilitate and encourage human contact, friendship, and communication, giving rise to conversation, knowledge, and the exchange and development of ideas—in short, a public-spiritedness that encourages a fuller and more harmonious living of life and greater awareness of oneself and others; or in other words, an attitude that promotes, among other values, two fundamental and irrevocable principles of human existence: intelligence and dignity.

a) Sketch for sculpture, Bean Plant

These public works become part of the artistic inheritance of a society — a legacy of art and culture that comes to represent Civilization for present and future generations, and that is capable of transcending the limits of time. These are the works that represent us in history, that grant us identity and allow us to live on in memory.

The social dimension of such projects is broad and two-fold, including not only the artistic and historical aspects already described, but also the joint participation of a broad array of specialized work groups from diverse sectors of society. Architecture has, in essence, remained the same since the time of Vitruvius, a Roman architect of the first century B.C. who defined it as follows: “The science of the architect depends upon many disciplines and various apprenticeships which are carried out in other arts.” 2

Translated by Alan Lambson & Wesley Krueger

1. “Reason is not an abstract entity; it must govern practical life and, as a result, must determine the order of the city, which is the instrument of social life.” Guilio Carlo Argan, El Arte Moderno, del iluminismo a los movimientos contemporáneos. (Ed. Akal, Madrid, 1998, p.12)

2. (Vitruvius, De Architectura, trans. F. Granger (Cambridge: Harvard University Press, Loeb Classical Library, 1931), Book I, c. 1.)

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES  EN TORNO A LA ARQUITECTURA Y ESCULTURA DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS

Carlos Rodal

Urbis amatorem . . .

  1. Aspectos generales

Posterior a la Revolución Francesa, se inicia la noción de las ciudades como un organismo plural y abierto, donde los ciudadanos tienen voz y voto en las decisiones de planeación, reconstrucción y mejoramiento1. Así expresan los ideales de la Ilustración. El avance de la ciencia y las técnicas industriales basadas en nuevas tecnologías (módulos prefabricados, estructuras de concreto armado y acero).  Sientan la plataforma para una inédita fuerza creativa y establecen una nueva relación con las artes. Entre la arquitectura y la ingeniería civil acontece el mismo fenómeno. Surge así la ciencia de la ciudad, el urbanismo. Los espacios públicos generados a través de la arquitectura en interrelación con la escultura y la pintura, – las artes plásticas – conforman en esencia la potencialidad del arte público. Paralelamente al valor como obra de arte de esa interrelación, que constituye una aportación cultural, es motivo de invitación al deleite, la reflexión y la contemplación. Estos espacios son la expresión emblemática que comparte con la colectividad la capacidad para generar relaciones interpersonales y sociales, imprescindibles para su desarrollo. Su función social consiste en facilitar y fomentar el encuentro, la amistad y la comunicación, que es también conversación, conocimiento e intercambio y desarrollo de ideas, Civilidad, la cual propicia tener una vida más conciente, plena y armónica con uno mismo y la otredad, es decir, favorecer entre otros aspectos, dos valores fundamentales e irrenunciables del ser humano que son la inteligencia y la dignidad.

Estas obras públicas llegan a ser parte del patrimonio artístico, legado de arte y cultura, en otras palabras, Civilización para sus generaciones y las siguientes, trascendiendo fronteras en el tiempo. En la historia son las obras que nos representan, y otorgan memoria e identidad.

Estos proyectos tienen una amplia dimensión social que es doble. La señalada en los párrafos anteriores, y la de la participación conjunta de amplios equipos de trabajo especializados, de diversos sectores de la sociedad, básicamente como Vitruvio, el arquitecto romano en el s. I AC, define la arquitectura y que se mantiene hasta hoy  vigente: “ciencia de variadas disciplinas y múltiples erudiciones…”

  1. Algunas breves referencias históricas

En el origen de las civilizaciones. Tenemos como primer testimonio a Mesopotamia alrededor de 6000 años. Ahí encontramos los  primeros emplazamientos públicos donde aparecen espacios abiertos en torno a los zigurats (edificios escalonados a través de terrazas y rampas). Egipto con su arquitectura monumental que influiría en las culturas posteriores, sobresalen los palacios, las pirámides, las tallas en granito y obeliscos. Grecia antigua con sus templos, ágoras, mercados y las representaciones escultóricas de sus dioses. Los romanos antiguos que heredaron de los griegos su cultura y de los egipcios la grandes dimensiones en las construcciones, contribuyeron además con la invención del cemento que hoy conocemos a base de puzolanas, así como el uso de arcos y columnas, algunas como monumentos conmemorativos. Con ellos se sentaron las bases de las costumbres que nos rigen hasta hoy, como el baño, el agua corriente en las casas y las ventanas con vidrios.

Por tratarse de mis orígenes y del entrañable afecto que guardo por las civilizaciones que nos precedieron a los que nacimos en la región llamada hoy México, expongo con mas atención el caso de Mesoamérica. Sigo las directrices del tema que me ocupa y señalo algunos ejemplos para mayor claridad.

Hago un paréntesis, con respecto al área de  lo que hoy es el Perú, donde entre otras esplendidas culturas al paso de los siglos sobresalen los mochicas e incas.

Regresando a Mesoamérica, es significativo mencionar, que estas culturas se desarrollaron sin otras influencias que no fueran las de su propio territorio, ya que estaban aisladas por los océanos en esos periodos de tiempo, situación que no sucedió en lo que hoy se llama Eurasia y África. Es primordial en primer término aludir a la atención que tenían por la belleza en todas sus actividades, como uno de sus valores substanciales, destacándola como un vector axial y piedra de toque en sus vidas. La belleza entendida en el sentido clásico, como el perfecto equilibrio entre la humanidad, naturaleza y la creación de  obras, que son abundantes en cantidad y calidad, desde utensilios y adornos hasta calzadas y monumentos, incluyendo sus costumbres y vida cotidiana, como festividades, vestuario y gastronomía.

En el horizonte de la llamada cultura madre que fue la olmeca, hace alrededor de 3000 años, tenemos entre gran cantidad de prototipos como muestra testimonial sus cabezas de piedra colosales. La capacidad de desarrollos de complejos urbanos en las civilizaciones posteriores, las cuales surgen alrededor del 200 DC, se conocen como capitales protourbanas. Su núcleo eran los llamados centros ceremoniales. Estas ciudades sobresalen por sus grandes dimensiones en espacios y edificaciones que son caracterizadas por la unidad,  el carácter definido en el lenguaje plástico (como el uso del tablero y talud), la funcionalidad, y la organización óptima de sus secciones, entre los  principales elementos destacan los siguientes: plazas,  juegos de pelota, jardines públicos, mercados, calzadas, pirámides, palacios, columnatas, estelas, esculturas, pinturas murales y cerámica. De esta manera conformaron sobresalientes y avanzadas urbes y sociedades de su tiempo en el mundo. Para ellos la vida comunitaria en los espacios exteriores fue fundamental en su desarrollo como personas y como colectividad. Algunas de estas ciudades  fueron metrópolis, como es el caso de Teotihuacan, Palenque, Tula, El Tajín, Monte Albán,  Chichen Itza y Tenochtitlan. Que respectivamente corresponden a las siguientes culturas por orden cronológico: teotihuacanos, mayas, toltecas, mixtecos, mayas-toltecas y chichimecas.

Luego vino el mestizaje con nuestro pasado colonial, la Nueva España regida por las estrictas ordenanzas de las Indias, una serie de prescripciones venidas de España (desde mi punto de vista cuestionables en el ámbito teórico y práctico) para la fundación de los asentamientos, como la ubicación de la catedral en el centro,  su plaza al frente, el palacio de gobierno a su costado y la traza de vías ortogonales alineadas a los puntos cardinales. Sin embargo en las artes, destacando la arquitectura, se dio una fusión de la variopinta tradición plástica peninsular (mora, judía y cristiana) con la indígena del lugar, como lo fue el plateresco en el s. XVI y posteriormente el muy particular barroco mexicano, s. XVII y XVIII. Como  ejemplos cito sus palacios, columbarios, pasajes y plazas en el género civil; en el religioso, conventos, capillas abiertas y templos con torres y cúpulas. En algunos de estos monumentos se incluyen  grandes representaciones en cantera de cruces en atrios y santos adosados a las fachadas. Algunas destacadas ciudades son: la Ciudad de México, Puebla, Taxco, Guanajuato, Morelia, Zacatecas, Oaxaca, San Cristóbal y Mérida.

El México independiente básicamente siguió los mismos cánones de las Ordenanzas de las Indias, ahora bajo el influjo francés e inglés del Neoclásico. Durante este periodo existió todavía una cierta unidad coherente entre, orden, ritmo y escala en las poblaciones.

Doy ahora un salto en el tiempo para llegar al México moderno, específicamente a la segunda parte del s. XX, donde surge un fenómeno doble, el cual no es exclusivo de nuestra nación y que se inserta mayormente en los países en “vías de desarrollo”. Primero, el adoptar los géneros de la modernidad de Europa y los Estados Unidos de América, con los ideales de las “utopías posibles” y el del movimiento llamado, escuela internacional y trasferirlos a contextos de culturas regionales, con resultados de éxito relativo por la complejidad para incorporar estas corrientes sin que sean imposturas, la falta de presupuestos, las dimensiones de las ciudades, y las burocracias viciadas. Segundo, como resultado de la  migración de las personas de las áreas rurales a las urbanas y de la explosión demográfica debido a los avances tecnológico, industrial, científico y económico, las ciudades iniciaron un crecimiento vertiginoso, originando una grave problemática en su planeación, con una ampliación anárquica y monstruosa, convirtiéndose en “ciudades dentro de ciudades” con extensos cinturones de pobreza y la desintegración de estas al tejido urbano y social, con la desigualdad en los servicios necesarios respecto a otros sectores de la mancha urbana,  el nulo respeto hacia el entorno natural, la destrucción de edificaciones valiosas del pasado, la desintegración de las nuevas edificaciones con las tipologías preexistentes, la desarticulación entre las vías de comunicación, los incrementos en costo y tiempo en desplazamientos, las yuxtaposiciones en el uso del suelo y las infraestructuras de baja calidad. Todos estos rasgos, en gran medida favorecidos por la especulación en la demanda del suelo, el beneficio personal, el consumismo, el culto al automóvil y la insuficiencia en la preparación de los egresados de universidades para ejercer su labor profesional, pasando así a un muy secundario término al ser humano. Gran parte de la responsabilidad recae, en las administraciones  de gobiernos locales y federales, que han carecido de voluntad política y/o articulado políticas equivocadas en las regulaciones y planificación urbana, anteponiendo el beneficio económico de grupos de  poder al del bien común, sin dejar de considerar las siempre honrosas excepciones, que evitan frecuentemente verdaderas catástrofes. Estas anomalías, han tenido como resultado un alto impacto negativo en las comunidades. Se aprecia un grave deterioro cultural de la sociedad y de su calidad de vida, aunado al daño generado al medio ambiente, que afecta  la integridad de las personas, especialmente la de los niños. Aún así, tenemos en este pasado reciente numerosas muestras valiosas, con talento, calidad y esfuerzo, de desarrollo de proyectos, anónimos, colectivos y de autoría individual, donde las necesidades del ser humano, físicas, mentales y espirituales, son el eje primordial. Citaré sólo una, “La ruta de la amistad”,  proyecto de esculturas en gran formato realizadas en concreto armado por diversos artistas de diferentes nacionalidades en 1968, a lo largo de un tramo del periférico, al sur de la Ciudad de México, propuesta y codirigida por el arquitecto, escultor y pintor Mathias Goeritz.

Estas reflexiones y referencias tienen el ánimo de ofrecer un somero recorrido en el tiempo para situarnos con mayor claridad en el presente. Nuestros antepasados continúan comunicándose y se muestran a través de un abundante legado cultural, nos otorgan memoria que es porvenir. Nosotros somos depositarios de esta preciada riqueza, la cual es preciso preservar y continuar para nuestras y las siguientes generaciones, como lo hicieron los que nos precedieron con buena voluntad y  visión generosa.

Creo que los espacios públicos por su vocación, deben aspirar a ser obras de arte funcionales, En ellas radica en gran parte las diferencia entre las ciudades, así favorecen la cultura y calidad de vida de sus habitantes, sin importar el tamaño de los emplazamientos urbanos ni condiciones sociales y económicas.

La continuidad en las expresiones de las culturas desarrolladas en México en referencia a las artes, es la única actividad colectiva ininterrumpida en los últimos treinta siglos, un rasgo excepcional de nuestra historia y de la historia de la humanidad. Mantengo el optimismo que esta tradición continuará en este s. XXI que inicia, al observar el renovado interés que despiertan estos temas en profesionales relacionados en estas materias. Que así sea.

 

 III. Las esculturas como hitos urbanos en relación con los espacios públicos

  1. Aportan un valor artístico   1.1 Llegan a ser parte del patrimonio  cultural. Civilización y herencia para nuestras generaciones y las siguientes.

2.2 Nos otorgan identidad y memoria

  1. Enarbolan las ideas de la estética de nuestro tiempo
  2. Marcan épocas en la historia de los lugares y de las personas
  3. Establecen  diferencia y son ejemplo con respecto a otros desarrollos urbanos
  4. Confieren una imagen grata y humana a su alrededor
  5. Orientan en la  ubicación del lugar,  edificaciones y vías de circulación
  6. Actúan como referentes que  otorgan singularidad al espacio designado que  delimitan.

 

  1. Señalan referencias: 7.1 Temporales  ––––   Presente, Pasado y Futuro
  • Espaciales ––––  geografías y enclaves
  • Acentúan y delimitan áreas
  1. Propician comunicación:    8.1 Encuentros –––– Interrelación de personas

8.2 Diálogo –––– Conocimiento –––– Concience

  1. Favorecen a mejorar y a dignificar los asentamientos urbanos así como a contribuir con el paisaje circundante.
  2. Confieren alegría y realzan al espacio urbanizado y/o al paisaje natural.
  3. Contribuyen a la preservación del lugar.
  4. Desarrollan una rica y extensa interrelación en la trama social. Instituciones –  clientes – desarrolladores – ingenieros – arquitectos – pintores – escultores –   artesanos  – obreros – técnicos –  proveedores – comunidad involucrada.

 

  1. Programa para propuestas de esculturas:
  2. Relacionar las esencias de los cuatro elementos: tierra, aire, agua, fuego, con la geografía y el paisaje urbano y/o natural, flora y fauna,  del espacio asignado a la obra.
  3. Desarrollo de la propuesta, atendiendo a la integración con el entorno preexistente y al nuevo proyecto arquitectónico si es que este existe.
  4. Proposiciones como vectores axiales en el desarrollo de esculturas para espacios exteriores:
  • Idea de la obra ______________ Diseño original e inédito
  • Economía __________________ Desarrollo y materiales
  • Materiales _________________ Adecuados para la intemperie.

Concreto armado y placa de acero, principalmente entre otros

  • Calidad ___________________ Mano de obra especializada en la  elaboración y el uso de materiales de  óptima calidad
  • Mantenimiento mínimo en exteriores ­­­­_________ Factores de viento, lluvia, tierra y sol

3.6 Integración al entorno _________Transparencia y ligereza visual

3.7 Verticalidad y _______________ Crear focos de referencia y acentos  donde los

Horizontalidad  elementos del paisaje y arquitectónicos no disminuyan la obra o viceversa, sino que  se complemente

 

3.8 Escala _____________________ Relacionada por los elementos construidos y del paisaje circundantes, supeditada a las  proporciones del cuerpo humano

3.9 Emplazamiento ______________ Referida a su entorno, estableciendo múltiples ejes visuales  Que pueda ser apreciada en su verticalidad y en sus 360 º Holgura en el espacio que la circunde

 

3.10 Integrar las expresiones de las culturas que nos precedieron a nuestra época  contemporánea, posmodernidad y ultramodernidad en el s. XXI, de una manera  natural, propia, expresiva, libre y poética

  1. “ La Razón no es una entidad abstracta, ha de regir la vida práctica y, en consecuencia, ha de ordenar la ciudad como el instrumento de la vida social.” Giulio Carlo Argan, El Arte Moderno, del iluminismo a los movimientos contemporáneos. Ed. Akal, Madrid, 1998, p.12

Fundamentos estéticos en relación a la escultura

Carlos Rodal

En el desarrollo de mi obra, me interesa explorar la relación entre objeto y sujeto. Esto significa situar al sujeto en la percepción del movimiento del observador, es decir, que la obra también sea el sujeto, por lo cual esta participa interactuando con el espectador. Deseo evitar la posición de las obras como objetos.

Propongo una flor de nueve metros. Esta propuesta generará un contrapunto y un puente entre las formas cúbicas de los edificios y las formas orgánicas de la naturaleza.

Postulados:

  1. Enarbolar las ideas de la estética de nuestro tiempo.
  2. La escultura se plantea como referente que otorgue singularidad al espacio designado que la delimita.
  3. Atender la integración de la obra con el entorno preexistente.
  4. Fusionar la morfología de la obra con la naturaleza de los materiales.
  5. Integración al entorno: transparencia, ligereza visual, holgura en el espacio que la circunde.
  6. Verticalidad y horizontalidad: crear focos de referencia y acentos donde los elementos del paisaje y arquitectónicos no disminuyan la obra o viceversa.
  7. Escala relacionada por los elementos construidos y del paisaje circundante, supeditada a las proporciones del cuerpo humano.